Lejos de una biografía tradicional, la obra se construye como una experiencia sensorial donde el cuerpo, la palabra y la música dialogan para explorar la memoria, la enfermedad, la maternidad, la educación y la patria. La puesta en escena propone un espacio ritual en el que pasado, presente y porvenir conviven, invitando al espectador a habitar el tránsito vital de una mujer que marcó la historia cultural dominicana.