Supersticiones en el Teatro

24.9.2018

Supersticiones en el Teatro

Las supersticiones en la escena teatral surgen como parte del conjunto de conductas inherentes a la naturaleza de toda cultura, se basan en el comportamiento, grado de desarrollo y convivencia ciudadana; así como la manera en que los pueblos se asumen de frente a los fenómenos y la naturaleza.

La hechicería, brujería y creencias múltiples alimentan la superstición. Todo esto suma el estado sobrenatural y la conformación mágico espiritual del nacimiento de la buena o mala suerte, todo esto bajo un estado no racional de las cosas, determinado por prácticas y rituales divorciado en una base científica probable.

El mundo de la escena es de natural supersticioso. Hay intérpretes con manías personales muy diferentes -desde quien se santigua antes de pisar la escena hasta quien necesita lavarse los dientes varias veces durante la función-, pero hay una serie de supersticiones y creencias comunes en el mundo de la escena (aunque puedan variar según el lugar y la cultura).

1. El amarillo, color proscrito

El color amarillo está proscrito en el mundo de la escena, e incluso hay quien se pone nervioso si alguien del público lo lleva. Al parecer, nace de la muerte en escena del dramaturgo frances Jean-Baptiste Poquelin, Molière. En febrero de 1673, Molière estrenó.

2. Prohibido desear suerte

Desear suerte el día del estreno es sinónimo de mala suerte. Para sustituirlo, se utilizan expresiones como «rómpete una pierna» o «Mierda». Las dos tienen origen, al parecer, en el teatro isabelino británico.

3. Macbeth, la obra maldita

Las gentes de la escena evitan decir la palabra «Macbeth» en el teatro, y se refieren a ella como «la obra escocesa». De hecho, existe incluso un ritual en el caso de que alguien la pronuncie para limpiar la maldición: salir del teatro, escupir en el suelo, girar sobre sí mismo tres veces y pedir a gritos poder volver a entrar en la sala. Acerca del origen, tampoco está claro.

4. Prohibido silbar

Silbar en escena es sinónimo de mala suerte. Por lo menos para quien lo haga, ya que la tradición exige que sea despedido. Todo parece provenir de la época en que no había otra forma de comunicación que la voz. Los técnicos trasladaban las órdenes dadas por el director mediante silbidos codificados. Si una persona ajena a ellos silbaba a destiempo, podìa provocar una catástrofe en escena.

5. No regalar claveles

Si ha pensado enviar flores al camerino de un actor o una actriz -algo que ellos agradecen mucho-, no se le ocurra incluir claveles e el ramo. Esta superstición procede, al parecer, del siglo XIX.

6. Las plumas de pavo real

Las plumas de este animal están mal vistas no solo en el teatro. Los coloridos dibujos de estas aves, que pueden recordar a un ojo diabólico.

7. Una luz siempre encendida

Nunca ha de dejarse el escenario completamente a oscuras.

8. Prohibido tejer lana

9. No a los espejos

Que se rompa un espejo equivale, según el acerbo popular, a siete años de mala suerte.

10. El libreto bajo la almohada

Algunos actores, durante el período de ensayos, dormían con el libreto bajo la almohada. No es que se hubieran enamorado del texto o de su personaje, sino que existía la creencia de que así les sería más fácil aprenderse el papel; por el contrario, otros lo consideran signo de mala suerte. En cualquier caso, siempre es más seguro tratar de aprendérselo a base de estudio y repetición.”

Para concluir es necesario mencionar dentro del contexto del tema, la obra “Amanda” del director y dranaturgo dominicano Giovanni Cruz, presentada en el Teatro Nacional con éxito en los años 90 y desde donde surgieron innumerables supersticiones, con algunos casos que  afectaron a actores y actrices.

Advierto que si en cualquier día de ensayo usted ve cruzar un gato negro por una escalera a oscura, pues cruce un dedo sobre otro y ¡por favor! … Persignarse con la señal en cruz ¡por si acaso!

Yi-yoh Robles

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