Cómo juzgar las obras teatrales

26.12.2018

Cómo juzgar las obras teatrales

Para juzgar y más bien, para interpretar gráficamente de manera acertada una crítica, con el manto de un juicio apropiado, ponderado y correcto de la calidad artística, enmarcada en el trascendente y mágico sentido estético en fuerza conceptual de una obra artística y en esta concepción podemos empoderar la obra teatral; para lo cual hay que revestirse de sensibilidad, rehuyendo a todo egoísmo y que la apreciación le toque de golpe a uno mismo, hay que ausentarse y desdoblar las asperesas, hasta ser poseído por el grandilocuente y sublime placer estético que sólo habita en las almas nobles, amorosas y de alta sutileza.

Para todo lo eternado anteriormente es preciso abordar el juicio crítico con valorización y sobriedad, bajo el acopio de seis cualidades fundamentales que mencionamos a continuación:

Verdad, Pasión, Concentración, Atención, Contemplación y Bondad.

William Shakespeare planteó la verdad artista de una forma muy puntual y certera en el siguiente texto y/o parlamento de una de sus obras cumbres:

“Antes que nada ser verídico para contigo mismo. Y así, tan cierto como que la noche sigue al día, hallarás que no puedes mentir a nadie.” (Hamlet)

La Pasión, es esa sensación de hacerte parte de la obra, de enamorarte de ella y sucumbir a llamado y clamor que irradia el paradigma de la pieza artística.

¿Quién no se apasiona con Hamlet, hasta apegarse como mercocha?

En aquel triste momento de incertidumbre y asombro, de descubrir a su madre y a su tío confabulados con la muerte de su padre (El Rey) y no poder más que sentir destrozadas el alma de impotencia:

…”To be, or not to be, that is the question”.
“Ser o no ser, ésa es la cuestión:
Si es más noble para el alma soportar
las flechas y pedradas de la áspera Fortuna
o armarse contra un mar de adversidades
y darles fin en el encuentro. Morir: dormir,
nada más. Y si durmiendo terminaran
las angustias y los mil ataques naturales
herencia de la carne, sería una conclusión
seriamente deseable. Morir, dormir:
dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo;
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno
ya libres del agobio terrenal,
es una consideración que frena el juicio
y da tan larga vida a la desgracia. Pues, ¿quién
soportaría los azotes e injurias de este mundo,
el desmán del tirano, la afrenta del soberbio,
las penas del amor menospreciado,
la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo,
los insultos que sufre la paciencia,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo
con un simple puñal? ¿Quién lleva esas cargas,
gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida,
si no es porque el temor al más allá,
la tierra inexplorada de cuyas fronteras
ningún viajero vuelve, detiene los sentidos
y nos hace soportar los males que tenemos
antes que huir hacia otros que ignoramos?
La conciencia nos vuelve unos cobardes,
el color natural de nuestro ánimo
se mustia con el pálido matiz del pensamiento,
y empresas de gran peso y entidad
por tal motivo se desvían de su curso
y ya no son acción. Pero, alto: la bella Ofelia. Hermosa, en tus plegarias
recuerda mis pecados.”

Concentración
Instante del yo del espectador vinculado a la escena en forma de fijación y detallada.

La Atención
Es la recopilación en cada detalle, el proceso que te hace ser parte directa en juicio y atención.

Contemplación
Es el instante juicioso y detenido sobre el sentido y motivo en la escena teatral, la moraleja.
El instante en que Hamlet despeja toda la trama desde un juicio artísticos y real , simulado y actuado, en donde el histrionismo y el argumento se conjugan hacia la escena de explicación de la vida y sus protagonistas.

La Bondad
Es el cuadro sincero, transparente y fiel de la valorización crítica juiciosa y definida del sentido de lo escrito.

Bajo el andamiaje de esas seis cualidades se aborda un juicio justo a la hora de resumir, contextualizar y llegar a una explicación conceptual aproximada, lejos de una simple crónica, a la hora de enjuiciar y juzgar una propuesta teatral de manera justa.

Yi-yoh Robles

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